Mamá, enséñame a amar mi cuerpo

Cuando recuerdo como veía a mi mamá de niña, cuando se ponía sus vestidos, cuando se maquillaba, cuando sonreía, recuerdo que para mí era la mujer más hermosa de este mundo. Era cariñosa, era amable y alegre. Yo lo único que quería era ser como ella de grande. Así conforme fui creciendo, de ella aprendí a ser mujer. Me encantaba decirles a mis amigas “yo soy como mi mamá”.

No me importaba el tamaño de sus caderas, su celulitis, sus cicatrices, hasta que escuche que ella se quejaba de eso y entró un temor en mí: “si ella que es tan maravillosa, se preocupa de eso y que no la quieran, ¿qué tengo yo?”. Empecé a ver mis defectos y a temer que nadie me quisiera por eso.

Las niñas y las adolescentes están formando su concepción de mujer, y el primer lugar de dónde lo aprenden es de su mamá y otras mujeres adultas a su alrededor. Frases como “ve nada más que gorda”, “jamás me pondría ese vestido por mis caderotas”, “ya necesito bajar de peso”, “te veo mucho más delgada, ¡qué bueno!”, aunque parezcan inocentes y las digamos a otros adultos, al teléfono o al espejo, pueden estar siendo escuchadas por nuestras hijas. Es así como falsas expectativas del cuerpo pasan de generación en generación.

¡Basta de criticar nuestro propio cuerpo y el de los demás enfrente de nuestros niños! Si eres mamá, tía, abuela, prima, maestra o tienes cualquier contacto con niños, se responsable de cómo te expresas de tu cuerpo en todo momento.

5 cosas que puedes hacer en casa para ayudar a fortalecer el autoestima de tus hijas son:

1. Hazte cargo de tu propia autoestima. Reconoce en voz alta lo que te gusta de ti (físicamente, intelectualmente, en tus relaciones personales) y si esto te cuesta trabajo, trabaja en ello con un profesional.

2. Reconoce a tus hijas por sus cualidades, no por solo por su belleza exterior, si no interior. En lugar de decirle “bonita”, “flaquita”, alienta su valentía, su fortaleza, su creatividad, su bondad con los demás.

3. Habla con tus hijas sobre como las imágenes en la publicidad están retocadas y son falsas. Habla con ellas sobre sus cambios corporales.

4. Pon un alto a las conversaciones con otros adultos que resalten dietas, ejercicios, y el culto a la imagen corporal, especialmente si hay niños presentes.

5. Exprésale y demuéstrale con cariño que siempre será querida, sin importar los defectos que tenga.

¡Crear una generación que no esté obsesionada con el peso, las dietas y el ejercicio está en nuestras manos!

 

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