¿Esto es adolescencia o es momento de buscar ayuda?

La adolescencia es un periodo de revoluciones biológicas, emocionales y familiares. La mayoría de las familias experimentan problemas comunicandose, poniendo límites y entendiéndose ya que son los retos de los que aprendemos para crecer como personas.

Sin embargo, buscar ayuda de un terapeuta cuando aparecen señales de alerta, puede prevenir problemas de salud mental y ayudar a que los miembros de la familia se desarrollen plenamente:

  • Si alguno de los hijos se muestran molesto sin razón, no duerme y no se involucra en actividades escolares. 

    La ansiedad y desinteres son alertas tempranas de problemas emocionales. Aunque estas sean las actitudes “típicas” de un adolescente, especialmente hacia sus padres, no debemos normalizarlas. Hay situaciones familiares y relacionales que al acudir con un profesional se pueden resolver para evitar sufrimiento y que se convierta en un problema más serio.

  • Si en la familia se sienten atrapados en los problemas diarios y hay obstáculos para mostrar afecto/ apoyo.  

El afecto, validación y confirmación son básicos para sentirnos amados y desarrollarnos con seguridad. Temas pendientes pueden dificultar momentos de aprecio y un profesional puede ayudar a encontrar nuevas soluciones.

  • Si no se ha encontrado una manera de poner límites/castigos o estos no se respetan en casa.  

Los límites son vitales para estructurar la personalidad, especialmente en la adolescencia cuando formamos nuestra identidad. Si no sabemos hasta dónde poner límites o estos no se respetan en casa, un terapeuta puede ayudar a aprender a formar acuerdos y llevar a cabo consecuencias.

  • Si ante una separación o divorcio algún hijo se muestra enojado, harto o se aleja. O si como pareja no han encontrado una manera de comunicarse sobre su rol como padres basado en el respeto y el bienestar. 

Una separación o divorcio involucra duelos de diversas personas y la expresión de lealtades. Estos sentimientos se pueden sobrellevar en terapia y encontrar maneras de tener una convivencia que nutra emocionalmente.

  • Si alguien en la familia muestra algún síntoma (ansiedad, desinterés, preocupación excesiva por hacer dietas/ejercicio, autolesiones en los brazos o piernas). 

    Los cambios siempre ponen nuestra identidad a prueba, y es por esto que en la adolescencia brotan tantos síntomas. Si alguien de tu familia está experimentando alguno de estos, es momento de intervenir.

Si alguna de estas situaciones te hizo click, es momento de buscar ayuda. ¡Vale la pena prevenir a tiempo!

Llámanos o escríbenos y con gusto podemos escucharte.

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